Esta semana, el diario El Mundo sacaba un artículo en el que explicaba que la pensión media pública española superaba en 100 euros al salario más habitual, de 1080 euros mensuales.

Esto es un claro reflejo de la insostenibilidad del sistema de pensiones público español, de forma que, no solo el sistema está abocado al fracaso por la crisis demográfica (se estima que en 2050 habrá un trabajador por cada pensionista) sino que además se le añade el hecho de que las pensiones son altas en términos de los salarios con los que se pagan las cotizaciones. Esto quiere decir que, aunque hayamos visto movimientos a favor de las subidas de las pensiones porque puedan considerarse bajas, lo cierto es que España presenta la tasa más alta de reemplazo (pensión sobre el salario cobrado cuando se trabajaba) de la UE.

Desde todo punto de vista, estos son niveles insostenibles y que, de no atacarse pronto podrán agrandar aún más el agujero en el sistema de pensiones públicos condenando a los más jóvenes.

Frente a esto, el gobierno está intentando llevar a cabo una reforma en el sistema que incluye:

  • Pensiones indexadas al IPC.
  • Penalizaciones para los que opten por prejubilarse voluntariamente.
  • Nuevos coeficientes para jubilaciones anticipadas e involuntarias.
  • Incentivos para retrasar la edad de jubilación.
  • Se restringirán clausulas de jubilación forzosa.

Sin embargo, todas estas reformas no tienen como objetivo resolver los principales problemas de nuestro sistema, como la tasa de paro más alta de la zona euro (más incluso que Grecia), una productividad baja y salarios estancados o a la baja, mientras que por otro lado tenemos la tasa de reemplazo más alta de la Unión Europea.

En definitiva, en este país ningún partido político quiere poner sobre la mesa el negro futuro que le espera a nuestro sistema de pensiones, y todos optan por esconder el problema debajo de la alfombra.

Uno de los consejos más valiosos que se puede dar a un joven que se incorpora al mercado laboral hoy en día es que ahorre por su cuenta (Si es que los bajos salarios o los impuestos confiscatorios le dejan algo) porque, mientras los políticos no traten de resolver los problemas estructuras de las pensiones, el futuro para los jóvenes es descorazonador, y lo peor de todo es que no se les avisa.

Biden anuncia otro plan de estímulo: 580.000 millones más.

Con la victoria de Joe Biden Keynes ha vuelto a resurgir, todas las medidas propuestas por la administración Biden serían aplaudidas por él.

El pasado viernes el presidente anunció un paquete de gasto adicional de 580.000 millones de dólares que se destinarían al desarrollo de infraestructuras. 312.000 irían dedicados al gasto adicional en transporte y 266.000 a infraestructuras como proyectos de energía o de conexión a internet de banda ancha.

Con la deuda pública a niveles de cuando EEUU estuvo en la II Guerra Mundial, estos planes de estímulo lo único que van a hacer es lastrar aún más al país a largo plazo. Es posible que a corto plazo el consumo y el empleo aumente, pero lo cierto es que cada vez que se ha llevado a cabo un plan de estímulo lo que se consigue en el largo plazo es más deuda, más impresión de dinero, una moneda más débil para los ciudadanos (con los que sus salarios reales disminuyen) y unas infraestructuras que no responden a las necesidades de verdad del país. ¿Conoce el lector los aeropuertos de Castellón y Ciudad Real? Esos son los planes de estímulo, construir un aeropuerto en cada provincia o, con un símil más keynesiano, cavar zanjas para luego rellenarlas.

En la siguiente imagen podemos ver el déficit de Estados Unidos en este siglo.

No parece ser la mejor idea seguir aumentando esas cifras con más gasto y más planes de estímulo.

El BCE seguirá con los estímulos: Aboga por mantener el apoyo a las economías.

Se estima que en 2022 el QE será de 700.000 millones de euros adicionales.

A pesar de que las previsiones son que el PIB de la eurozona recuperes los niveles prepandemia a principios de 2022, Lagarde aseguró que la política monetaria y fiscal tendrá que seguir apoyando la actividad económica. El BCE revisó al alza sus estimaciones de crecimiento, donde el PIB es previsto que crezca un 4.6% y un 4.7% en el siguiente.

Mientras tanto, los líderes de los países miembros han vuelto a exigir a los ministros de finanzas que se retome el plan de Unión Bancaria en la zona del euro y completar la Unión de Mercados de Capitales Europea, con lo que se conseguiría una mayor integración entre los países del euro.

Esto último sería una buena noticia, de cara a seguir avanzando en el proceso de unión entre los países, tendríamos unas normas comunes en los mercados de valores y una integración bancaria que estableciese mismas reglas del juego para todos.

El Banco de Inglaterra mantiene los tipos.

Esta semana, se hizo la votación sobre si subir los tipos de interés o mantenerlos al nivel actual, del 0.1% y se ha votado a favor de mantenerlos.

Al igual que ha ocurrido con la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, con el inicio de la pandemia, el Banco de Inglaterra también decidió imprimir dinero de una manera exponencial, doblando el tamaño del balance del BoE sobre el PIB.

Todo esto ocurre a pesar de que la estimación de inflación hecha por el Banco de Inglaterra es superior a un 3%, con lo cual, se esperan tipos reales negativos también en Inglaterra, y con ello, una libra que pierde poder adquisitivo.

Parece que el lector puede cansarse de leer siempre lo mismo, pero es que ese es exactamente el problema, que todas las monedas avanzan en lo que parece ser una carrera hacia la depreciación.

La única noticia que parece ir en contra de esto fue el anuncio de hace un par de semanas de subir los tipos por parte de la Fed, que lógicamente, provocó un aumento del dólar frente al resto de divisas.

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